Proceso de paz colombiano en la hora crucial de decisiones y unidad (#PazEnColombia)

Bogotá, 22 nov (PL) Pese a la resistencia de sectores opuestos al proceso de paz, el gobierno colombiano y las FARC-EP dan hoy las últimas puntadas a la hoja de ruta que les permitirá implementar el reciente pacto para terminar un largo conflicto.

Llegó la hora de avanzar, de unirnos alrededor de este nuevo acuerdo -mejorado y ajustado- para implementarlo y proseguir hacia el fin de la confrontación, manifestó el abogado Humberto de la Calle luego de concluir una cita con promotores del No en el pasado plebiscito, cuando la mayoría de los votantes rechazó el anterior consenso con esa guerrilla.

El encuentro terminó con un llamado a la unidad de todos los colombianos en la voz del jefe de los negociadores gubernamentales en los diálogos con las FARC-EP, mientras los impulsores del voto negativo -encabezados por el exgobernante Álvaro Uribe- insisten en hacer otras modificaciones al actual texto y en una reunión con la insurgencia.

Sin embargo, tanto De la Calle como el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Timoleón Jiménez, han asegurado que el presente es el consenso definitivo al descartar una renegociación de los puntos contenidos en el documento, modificados tras el plebiscito con las propuestas de los simpatizantes del No.

Según el presidente Juan Manuel Santos, dicho conjunto de convenios incluyó cambios, precisiones o ampliaciones en 56 de los 57 ejes temáticos revisados de conjunto entre sus voceros y los de ese movimiento insurgente luego de un gran diálogo nacional en el que cada quien opinó e hizo proposiciones.

¿Qué falta?: primero un asunto protocolar, pues ya llegaron a Colombia los dirigentes de las FARC-EP, encabezados por Jiménez, listos para firmar el último tratado, acto sin confirmación oficial aún.
El secretariado de esa organización rebelde, la principal involucrada en la conflagración, arribó la víspera a Bogotá y hasta ahora no prevé reunirse con Uribe ni sus seguidores, a quienes algunos señalan de intentar prolongar las discusiones para entorpecer y sabotear los esfuerzos por la distensión.

Uribe corrompió y ensangrentó a Colombia durante ocho años y nunca quiso La Paz sino la derrota de las FARC, no pudo. Dilatar no; escribió este martes el comandante guerrillero Pablo Catatumbo en su cuenta de Twitter.

Resta igualmente determinar el método de refrendación e implementación, que a juzgar por los criterios de analistas y políticos será por la vía del Congreso.

La semana previa Santos adelantó que llevaría el pacto al Parlamento mañana sin ofrecer más detalles sobre el procedimiento siguiente.

En tanto, el senador Roy Barreras comentó que el escrito podría aprobarse de inmediato en el máximo órgano legislativo -el camino más corto- o luego de varias sesiones las cuales terminarían con una norma.

De la Calle habló además del fast track, un mecanismo que de avalarlo la Corte Constitucional permitirá elaborar en esa instancia con agilidad las leyes de la paz.

De momento hay que esperar por un pronunciamiento formal sobre el tema, aunque de ambos lados la posición es agilizar el paso por razones como la fragilidad del cese el fuego bilateral decretado a finales de agosto, fruto del trato inicial desaprobado en las urnas.

Hay unos siete mil guerrilleros esperando una decisión final para trasladarse a los proyectados puntos y zonas de transición donde dejarán las armas y comenzarán su preparación para reincorporarse a la vida civil, recordaron varios portavoces del Ejecutivo.

Mientras, los sucesos del departamento de Bolívar, donde murieron dos miembros de las FARC-EP en un altercado con efectivos castrenses, fueron vistos como una de las consecuencias de la condición de interinidad en la que permanece el proceso pacificador.

Adicionalmente la escalada de asesinatos contra activistas campesinos y de Marcha Patriótica ensombrece el panorama a las puertas de la rúbrica del acuerdo.

Pese a la incertidumbre y el hermetismo en torno a algunas gestiones, todo parece indicar que las horas sucesivas serán cruciales para acabar de una vez el conflicto armado con ese grupo, anhelo respaldado por millares de ciudadanos en las calles y que goza de gran simpatía en el ámbito internacional.

Llegado el instante decisivo, los pregoneros del No deberán definir si respaldan lo que parece inevitable; en caso contrario el Gobierno tendrá que arriesgarse a seguir adelante, pero sin ellos, si quiere cumplir la promesa de que 2016 sea efectivamente el año de la paz.

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