Enarbolar el “derecho de terceros” contra la protesta pública (#CNTE, #Oaxaca, #Manifestaciones)

Editorial de la Revista Buzos

Usar al sindicato como instrumento para mediatizar, dividir y debilitar al magisterio le rindió muy buenos frutos al Gobierno y a la clase dominante, experiencia que supieron aplicar para controlar el descontento y la protesta de los profesores: dejar surgir una organización sindical dentro de la oficialmente reconocida, infiltrar agentes, comprar conciencias, enviar esquiroles para romper huelgas, dividir al magisterio, ahora con posiciones de “izquierda” o “revolucionarias”, fueron hechos que favorecieron al Estado y a los grandes empresarios.

El magisterio se había escindido en dos grandes grupos sindicales, el oficial (SNTE) y el de la “izquierda” (CNTE), que también terminó por caer bajo el control estatal.

La lucha entre estos dos grupos sindicales, los enfrentamientos, el desvío de la atención de sus problemas principales y la desunión frente a su verdadero enemigo, sirvieron a las mil maravillas al régimen para mantener invariable el estado de cosas.

Las luchas de la “izquierda magisterial”, sin una verdadera defensa de sus representados, los arrebatos radicales para ganarse a las bases, presumiendo un revolucionarismo extremo, también le fueron útiles al Estado, porque pronto la población inconforme condenó estas manifestaciones de violencia irracional; el magisterio, desprestigiado, perdió el apoyo de las masas.

El Estado hizo extensivo este desprestigio a toda manifestación de protesta, satanizando ante la opinión pública a cualquier otro grupo inconforme que se atreva a levantar la voz y desatando una campaña mediática con el espantajo de los “derechos de terceros”; así, ha confundido tanto a la población, que elementos y hasta sectores enteros de ella exigen represión y mano dura contra los transgresores de la ley; es decir, piden que el Estado atente contra el derecho a la libre manifestación.

Aunque la CNTE ha sido el instrumento para el desprestigio de la manifestación y la protesta en general, los ciudadanos concientes tenemos el deber de rechazar las peticiones de represión contra los profesores; ellos no deben pagar los errores cometidos por los “líderes revolucionarios”.

La exigencia de que el Gobierno emplee la fuerza contra los maestros inconformes que rechazan la reforma educativa y exigen un debate con las autoridades, la insistencia de que se ponga un “hasta aquí”, aplicando un castigo ejemplar a los manifestantes, carece de toda base lógica, moral e incluso jurídica; no es más que un llamado visceral, irreflexivo o perfectamente premeditado; en todo caso, no considera en absoluto la posibilidad de que ese numeroso grupo de profesores tenga argumentos válidos y merezca ser considerado imparcialmente, no a la luz de intereses empresariales; pero las autoridades superiores del país, después de la aprobación de la reforma educativa, se han negado a escuchar cualquier cuestionamiento.

Ninguna protesta pública multitudinaria puede realizarse en silencio y en absoluta inmovilidad; y es fácil que resulte afectado el “derecho de terceros” cuando las masas se vuelcan a las calles como último recurso ante la cerrazón de los gobiernos al diálogo y al debate; en última instancia, el daño a “terceros” no lo causa la protesta pública, sino la falta de atención a los problemas y el descontento contra la autoridad que los dejó crecer.

Finalmente, nuestra Carta Magna establece el derecho de los ciudadanos a expresar sus ideas, a reunirse y manifestarse libremente.

Este derecho constitucional de las mayorías tiene prioridad sobre un derecho que favorezca solamente a un individuo o a una minoría social, como la que resulta afectada en el caso que tratamos; un comerciante cuyas ventas disminuyan o un funcionario que no pueda hacer uso de su automóvil nunca tendrán el peso suficiente para justificar que el Estado reprima a los manifestantes.

Un orden social, que privilegie el derecho mayoritario sobre el de los individuos, siempre será superior al que pretenden instaurar ahora gobernantes como el secretario de Educación Pública, quien a pesar del explosivo clima político de algunas entidades, dice estar dispuesto incluso a modificar las leyes y reglamentos promulgados hace tiempo para imponer a toda costa sus condiciones al profesorado en lucha.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s